La psicología de las inversiones

Cuando se trata de inversión, podemos hablar sobre estrategias y datos, pero la verdad es que el mayor desafío es manejar tus propias emociones. La inversión no se trata solo de aumentar tu riqueza, sino de crecer.

Cuando inviertes, eres el único jefe y obtienes comentarios muy claros sobre tu propio desempeño. Y eso te obliga a aprender acerca de tus defectos y enfrentarlos o aceptarlos.

A pesar de que pensemos que las inversiones son un ejercicio racional, la verdad es que son un ejercicio del ego, y se trata de aprender todo lo posible acerca de nosotros mismos. El éxito de una inversión depende en gran parte de la habilidad para reconocer los errores de la naturaleza humana. 

Por otro lado, George Soros, un gran defensor de separar la emoción y la inversión, dijo que “si te estás divirtiendo, probablemente no estás ganando dinero. La buena inversión es aburrida”.

Pero si deseas más discreción en tu inversión, es importante considerar manejar tus defectos y emociones para mejorarla. Pero echemos un vistazo a algunas de las debilidades de inversión más comunes que cometemos o exageramos:

Los siete pecados capitales de la inversión

La dilación / vacilación

Especialmente cuando se trata de la primera inversión, este pecado puede hacer estragos. Invertir no es para todo el mundo, especialmente si quieres usar el dinero a corto plazo.

Pero un patrón que se repite mucho es que hay personas que tienen deseos de invertir pero lo están postergando. En un negocio, te pueden ofrecer todas las garantías y facilidades, pero en última instancia, solo tú puedes arreglar la dilación.

Y como toda solución a la dilación, hay que simplemente apretar los dientes y seguir adelante.

Arrepentimiento

Otro tipo de comportamiento es enfrascarse demasiado en las oportunidades perdidas. Claro que es molesto no haber tomado una decisión en su momento, pero muchas personas se obsesionan y cuando la misma oportunidad regresa se niegan a tomarla solo porque está empañada psicológicamente.

Esto es muy común entre las personas que extrañan los mercados alcistas. Y otra tendencia muy dañina es recordar los errores que se cometieron ante una oportunidad de inversión que no funcionó.

Cuando se vuelva a presentar una oportunidad similar, trata de considerar la decisión en tus propios términos hoy, en lugar de en términos relativos.  

Retiradas impulsivas

Existen personas que son como un volcán. Probablemente porque crecieron rompiendo muchos controladores, piensan que las decisiones impulsivas les llevarán al éxito.

Retirarse cuando el juego apenas comienza puede tener matices de inteligencia, pero no lo es. Toda inversión en el universo fluctúa. La venta de pánico al primer signo negativo o la caída del precio es una buena manera de asegurarse de perder en la mayoría de sus inversiones. En ese contexto, un error sutil es cortar tus devoluciones temprano. 

En lugar del rendimiento total de sus inversiones, muchas personas hacen una distinción binaria entre ganancias y pérdidas, y clasifican sus inversiones como correctas o inteligentes.

Esto lo puede inclinar a vender para obtener ganancias rápidamente por el beneficio psicológico de una elección correcta y perder un mayor crecimiento.

Testarudez

Es lo contrario al punto anterior, pero igualmente peligroso. La peor combinación de comportamientos es cortar tus victorias de manera apresurada y luego ejecutar tercamente tus pérdidas.

Aunque es un comportamiento destructivo, psicológicamente es muy tentador. Muchas personas odian perder más de lo que disfrutan al ganar y, posteriormente, harán cualquier cosa para postergar una pérdida.

Como inversor, debes aprender a reconocer una pérdida, de lo contrario, aumentas el riesgo para cancelar el déficit y eso no es bueno.

Ser firme es algo bueno en la inversión, pero no necesariamente es aplicable en todos los contextos. Así que cuando cambien los hechos de una inversión, no tengas miedo de cambiar de opinión.

Seguir a otros

Las personas nuevas en el mundo de las inversiones, inmediatamente se ven tentadas a seguir a otros. Es decir, suelen delegar sus decisiones para seguir a un amigo o conocido más experimentado.

No es mala idea aprender de un inversionista veterano, pero ojo con lo que decimos, “aprender”. Si copias ciegamente lo que hace otro y no haces tu propia investigación, ni siquiera te enterarás cómo perdiste el dinero.

No apegues tus decisiones a lo que haga otra persona si ni siquiera entiendes por qué lo hace. 

Invertir por diversión

Ya lo decía Soros, si te estás divirtiendo, es probable que no estés ganando dinero. La diversión puede ser un efecto secundario de desarrollar tu habilidad o lograr el éxito, pero no debería ser la motivación principal.

Cuando inviertes por recreación, a eso no se le llama inversión sino apuesta. Así que permítenos decirte que has estado apostando. 

Si te gustan las apuestas es cosa tuya. Pero no te confundas, no pienses que “lo estoy disfrutando” es igual a “soy un buen inversor”.

FOMO

Fear Of Missing Out, o Miedo a Quedarse Fuera es nuestro séptimo pecado capital en el mundo de las inversiones. Sabemos que es doloroso ver a otros enriquecerse rápidamente y que es duro resistirse ante la desesperación y la impaciencia.

Pero a menudo los inversores de FOMO ingresan en activos espumosos justo cuando los primeros inversionistas están cobrando sus ganancias y terminan sosteniendo la bolsa (en llamas).

Deshazte del miedo a quedarte por fuera, pues aunque no es malo aprender del liderazgo de otros, si sabes que es una inversión tonta, entonces no inviertas. 

Finalmente, queremos aclarar que casi todas las fallas que hemos presentado a manera de pecados capitales son en realidad comportamientos razonables para las inversiones practicados con exageración.

No hay que aferrarse, pero tampoco hay que soltar demasiado pronto. Y, en pocas palabras, no hay que invertir en base a la emoción del momento. Pues las emociones, como todos sabemos, pasan, pero las consecuencias de las acciones quedan. 

El punto es descubrir tus inclinaciones, aislar tus emociones y asegurarte de que no te controlen. Pero siempre recuerda que los humanos siempre intentamos disfrazar las emociones como pensamientos con mucha lógica, así que no te autoengañes. 



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